La guía más grande Para estilo de barba

En otros trabajos, por ejemplo, al hilo de los de Margherita Morreale, y con el precursor de Félix Lecoy, he podido estudiar los difíciles recovecos de la fábula esópica en el Volumen

Al modificar, por ejemplo, el estado civil de la dama, de doncella a viuda, está pensando en la heroína de esa comedia elegíaca, que sucumbe al amor del protagonista en el otoño de la vida, cuando luego ha rebasado los treinta y seis primaveras.

tras la primera entrevista de la alcahueta, con varias imprecaciones y una maldición («¡malapresas seades!», ‘ojalá seáis desaventuradas’), sin duda habrá sido por influencia de este pasaje del De vetula.

(2) El tema del mensajero que suplanta a su señor ante la dama del que éste se ha enamorado aparece documentado tanto en la tradición uruguayo como occidental: está tratado de forma muy clara en Andrés el Capellán, De amore

son unos reales más en el sueldo "pa" poderme ir a vivir con Martín. Como dos recién "casaos"

Boncompagno da Signa se decanta por unos labios un poco más gordos («labra crossula et rubencia»), que pudo influir, no sabemos si directamente, en La Celestina,

, 27-28, luego sugiere las características más comunes: «Dentes contendunt ebori, serieque retenta / ordinis esse pares in statione student» (Edmond Faral, 1961: 130), ‘Los dientes contienden con el marfil, y mantenidos en una sucesión de hileras se afanan por ser iguales en su sitio’; y de esa camino no se saldrá Eneas Silvio Piccolomini, Historia duobus amantibus

(«Impar uber sed tam vacuum quam molle, velut sunt / Burse pastorum»): «¿Les sues mamelles, quines penses que sien? Cert, blanes com a cotó, grans entrò al llombrídiana e buides com a bossa de pastor» (Lola Badia, 1999: 143). La última serrana a la que se enfrenta el Arcipreste exhibe unos pechos con una desmesura parecida, pues, encorsetados, ya alcanzan la cintura, y sin encorsetar podrían conservarse hasta debajo de las ijadas, más o menos a la categoría de la cabecera del fémur: «Por el su garnacho tenia tetas colgadas, / dávanle a la çinta pues que estavan dobladas, / ca estando senzillas darl'ién so las ijadas» (1019ac). volver

, en que el agresor aún es un Arcipreste); tras ese tipo de incidente, la vieja siente o finge aflicción (en la que ciertos editores han pasado —no sé sabe en qué sentido— una especie de conversión del personaje), pero a la tiempo se queja del comportamiento sexual del protagonista, al considerarlo muy decepcionante y muy por debajo de las expectativas que se había creado por la auge del violador (en intención, ‘mucho ruido y pocas nueces’); y, por último, el Arcipreste responde con otro refrán, muy recursos importantes apropiado para las viejas alcohólicas, con el que viene a afirmar que las borrachas siempre se quejan del vino después de habérselo bebido, cuando en el vaso sólo les queda el poso.

, según se desprende de un verso en latín macarrónico puesto en boca de una vieja en una cantiga de Airas Pérez Vuitoron y que me ha recordado Francisco Rico: «Impar vetula

rasky Ke interesante se esta poniendo ,se presenta ursula y nosferatusMauro se le cae la quijada entera jajajaja, que bueno y sale el tio de estampida con su Recursos Extra maletin y su mala saliva que es insoportable, pero teresa que le ves hija ? lo mismo que la invalida pero si no quiere a nadie es un posesivo ,obsesivo , conpulsivo que solo hace su Mas Info santa voluntad, si os quisiera no estarias siempre penando y llorando por sus actitudes, es peor que cayetana , se ve reflejado en ella y por eso la ataca, el dia que vea marchar a su mujer le da un telele jajaja se merece unos buenos chascos y que lo pongan a dirigir el trafico que sin embargo esta siendo muy pesadito poniendo pruebas falsas y testimonios chantajeados,menudo ejemplo va dando por donde pasa y lo hace por aprecio dice , el falsificado, el que solo se intereso por teresa para poder atacar a cayetana que ya la tenia en el punto de mira,pero no te dejes engañar teresa, yo sigo esperando que llegue algun pequeño que te tiro de las garras del nosferatusMauro, pense que el medico pero no se,,,

no irá a por tu fortuna. -¿Tú crees? Lo que no sé es cómo hacer que vuelva a entregarse en manos en mí. Me he empeñado en echarle

, describe a Afra según una dimensión media: «Excessu statura carens mediumque reseruans / nec nimis ascendit nec sine lege iacet» (vv. 31-32; Marcel Abraham, 1931: 169), ‘Su estatura carece de exceso y se mantiene en el término medio: ni sube demasiado ni cae sin tasa’; Eneas Silvio Piccolomini, en cambio, presenta a Lucrecia con una elevación superior a lo habitual: «Statura mulieris eminentior reliquis»; el traductor anónimo también la pondera: «Cuadro la dimensión de Lucrecia poco más que de sus compañeras» (Inés Ravasini, 2001: 171); y otro tanto hace Juan de Lucena con su amada en la Repetición de amores

Para la segunda parte, el Arcipreste demuestra sobrevenir recurrido todavía más a la descripción de la comedia latina; presta atención fundamentalmente a los mismos miembros que el autor latino, desde los pechos a los pies, y, si bien unos son auténticos tópicos, otros no lo son tanto, sobre todo al adoptar la misma combinación que en el modelo. El Arcipreste no concede demasiada importancia al tamaño de los brazos o de los hombros para dársela a los pechos: «Si dexier que la dueña impar tiene ombros muy grandes, / nin los braços delgados, tú luego le demandes / si ha los pechos chicos…» (444ac); en la comedia anónima, se empieza precisamente por la descripción de los pechos («Ubera… duo parvula») para seguir con la de los brazos («bracchia… subtilia») y la de los hombros («acclives humeri»).

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